¿Quién podía imaginar hace poco más de un mes que íbamos a pasar por un virus que no sólo pondría en jaque a nuestro sistema sanitario, sino que se cobraría la vida de tantas personas, sin hablar del dolor de las familias, a confinarnos sin poder salir de casa y a paralizar no sólo un país, sino al mundo entero?

Evidentemente, las principales consecuencias están siendo a nivel humano, y eso está por encima y por delante de todo, pero desde mi profesión como entrenadora laboral, la cuestión con la que me encuentro a diario, la que me hacen tantas y tantas personas que han perdido su empleo o que ya sufrían esta situación antes del COVID 19 es, “¿Y ahora qué? ¿Cómo me pongo a buscar trabajo cuando todo esto vuelva a la normalidad? No hay nada, va a ser difícil, ¿cómo lo hago? No lo voy a conseguir”

Observo, y comprendo absolutamente el miedo, la incertidumbre, la sensación de desesperación que muchas personas están experimentando. Las cifras hablan por sí solas y todos los análisis apuntan a un largo período de crisis, de recesión económica, de desempleo, pero lo que claramente no nos va a ayudar es dejarnos vencer por esas emociones y permitir que nos paralicen.

Desde mi propia experiencia como persona que se quedó en el paro hace tres años y tuvo que reinventarse profesionalmente, y desde mi conocimiento actual como entrenadora laboral, viendo lo que funciona también para otras personas, he recopilado una serie de recomendaciones por si te pueden servir, inspirar o ayudar en estos momentos.

Ojalá que así sea.

  1. Gánale el pulso al miedo.

Gánaselo o al menos aprende a convivir con él y con sus emociones satélite como la incertidumbre, la desconfianza, la duda, porque si cedes ante lo que ellas te provocan, te quedarás en parálisis, bloqueado o bloqueada, sin capacidad para pensar, ni mucho menos decidir nada. Te propongo que entres en este enlace de youtube donde gracias a Walt Disney se explica de un modo muy gráfico, sencillo y ameno, la fisiología del miedo y el estrés https://www.youtube.com/watch?v=_wPkBSvbbUk

De este modo, entendiendo cómo se produce y la influencia que ejerce en nuestra conducta, tendrás herramientas para gestionarlo mejor. No obstante, también te dejo aquí un artículo que escribí en mi blog con 8 recomendaciones para gestionar y combatir el estrés

  1. Acepta la situación

Después de haber hecho el duelo, aprende y ponte en marcha. Aceptar no es resignarse, ya que en la resignación existe un grado de pasividad, de presuponer que ya no se puede hacer nada más, mientras que desde la aceptación, se inicia un proceso de recuperación, de afán de superación. Te invito a descubrir las diferencias entre ambos conceptos en este interesante post de la revista Psicología y Mente

Aceptar significa además que eres consciente de lo que depende de ti y no gastas energía en aquello en lo que no tienes ningún tipo de influencia. Con respecto a esto, comparto contigo una plegaria a la serenidad una oración atribuida al teólogo, filósofo y escritor estadounidense de origen alemán Reinhold Niebuhr  y que dice así:

“Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar,

fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar

y sabiduría para entender la diferencia.”

  1. Acércate a ti para conocerte

    Desde el amor, desde la comprensión y la compasión. Reconciliarte contigo, empezar a hablarte y tratarte como lo harías con tu mejor amigo o amiga, es el paso previo antes de iniciar la búsqueda de empleo. Necesitas saber quién eres cuando surja la posibilidad de que te hagan esa pregunta en una entrevista de trabajo. Imagínate que la primera pregunta es: Dime quién eres sin decirme ni tu nombre ni tu cargo ni tu título.

Cada vez es más común que las empresas no busquen un empleado, sino que lo que quieren contratar es un profesional, que les aporte un valor diferencial, un profesional que muestre seguridad y autoconfianza, que se conozca.

Saber quién eres, qué es importante para ti, hacer un repaso exhaustivo de tu vida profesional y a partir de ahí extraer tus competencias, tus habilidades, tus pasiones, tus valores, tus creencias te va a ofrecer una seguridad y una confianza en ti, muy necesarias en esta labor de búsqueda de empleo, que requiere fortaleza, persistencia y una buena dosis de resiliencia.

Puedes hacerlo solo o sola ya que la red está llena de ejercicios y herramientas. De hecho, yo escribí hace unos meses una que te puede ayudar en este post titulado ¿Cómo saber lo que quiero en la vida? 15 preguntas que te aportarán algo de luz, pero también puedes pedir ayuda profesional y hacerte uno de los mejores regalos, un proceso de autoconocimiento a través de la herramienta fantástica del coaching para el desarrollo profesional.

  1. Análisis del mercado laboral.

Tras haber realizado el proceso de autoconocimiento a nivel personal y profesional, el siguiente paso y fundamental es saber qué está demandando el mercado. En los últimos años hemos sido testigos de la destrucción de muchos empleos e incluso profesiones, pero también del mismo modo hemos visto surgir otras nuevas. Teniendo en cuenta la situación actual, debemos estar muy atentos e informados sobre la demanda real de profesionales por parte de las empresas. ¿Qué necesitan?

Hablo a diario con personas muy frustradas que me dicen que llevan tiempo buscando “de lo suyo” y que no ven ofertas o que a las pocas que ven, siempre se apuntan cientos de personas. Yo les digo que esa es una buena pista para saber si quizás nos estamos dando de bruces con una realidad que no queremos ver, y es que la oferta real de empleo va por otros derroteros.

Por eso es tan importante auditar las ofertas, leer artículos, post, opiniones de expertos y mantenerse al día de las tendencias del mercado laboral. A partir de ahí, de ese conocimiento objetivo, y también sabiendo quién soy y cuál es mi valor añadido, llegaré a muchas conclusiones, entre ellas, la de ser honesto y hacerse la pregunta:

Y ahora, ¿qué me falta para acceder a ese tipo de ofertas? Muy probablemente la respuesta está relacionada con la siguiente recomendación: la formación.

  1. Formación continua.

Yo ya tengo clarísimo que no me bajo de ese carro. He reconocido en varias ocasiones, sobre todo desde mi perfil de linkedin que tras ser incluida en un ERE hace ya tres años, muchos fueron los aprendizajes que realicé, y uno fue precisamente ese. Reconocí con toda la humildad que me había relajado, pensando que mi Licenciatura en Periodismo y mis cursos varios eran más que suficientes.

Fue cuando salté al ruedo, cuando me enfrenté de bruces con la cruda realidad, esa en la que me había quedado obsoleta; esa en la que no era competitiva; esa en la que, si no me ponía las pilas y me reciclaba a nivel formativo, mis posibilidades de encontrar empleo, y más teniendo en cuenta que ya tenía 43 años, disminuían.

Todo se mueve tan deprisa, que formarse es prácticamente una necesidad. Así lo requiere el mercado laboral, y a partir de ahí, la decisión es tuya.

Me diréis que formarse es muy caro, pero actualmente existen muchas opciones de calidad gratuitas o con precios muy ventajosos.

Piensa además que formarse es mantenerse despierto, entrena tu cerebro, tu capacidad de concentración, tu memoria, y es un medio estupendo para ampliar tu red de contactos y por tanto tus oportunidades de encontrar un trabajo.

  1. Tómate en serio tu marca personal.

Hazme caso. No se trata de una moda, ni es cosa de esnobs ni tampoco un aspecto que debe interesarles única y exclusivamente a las personas que están pensando en emprender su propio negocio.

Admiro muchísimo a Borja Vilaseca y él dice algo que yo comparto absolutamente, y es que el título universitario es al s.XX lo que la marca personal es al s.XXI.

El cambio de paradigma que llega como consecuencia de una revolución tecnológica y una absoluta transformación digital que afecta directamente a los procesos y los modelos de trabajo como hasta ahora los conocemos, también nos habla de la necesidad de un cambio de mentalidad en las personas para adaptarse a todos estos cambios. No tengo ninguna duda de que lo que está pasando ahora va a acelerar todas esas transformaciones. Y de hecho, ya lo hemos estado viendo. El confinamiento ha precipitado el teletrabajo y nos hemos tenido que adaptar en un mes no sólo a otras maneras de trabajar, sino a ponernos al día con herramientas online para poder seguir funcionando.

Bien, pues en este contexto, mis queridos amigos, las empresas se fijarán y valorarán cada vez más, ya no a los potenciales empleados, sino a aquellos profesionales que puedan aportarle algo más que un título o un sumatorio de experiencias laborales. Las empresas querrán tener en sus equipos a personas que tengan capacidad de influencia, que dominen las redes sociales, que aporten su capacidad de prescripción, y para eso, realizar un buen trabajo de marca personal se convertirá en una necesidad. Y si no, ya me lo diréis.

  1. Currículum y Linkedin.

Trabaja con cariño tus soportes profesionales. No me hagas caso pero siempre digo que el curriculum está en fase terminal, como consecuencia de lo que te he comentado en el punto anterior.

Creo firmemente que actualmente sigue conviviendo con Linkedin, pero con el tiempo, serán la marca personal y Linkedin, como una de las principales herramientas profesionales con la que construir esa huella digital, tus mejores altavoces y representantes, los escaparates que inviten a las empresas a interesarse por ti como profesional.

Me sigue llamando la atención que las personas se creen un perfil de Linkedin, y lo tengan únicamente creado con 4 datos, sin saber el potencial que ofrece esta red. ¿Sabías que tu perfil de linkedin es tu página web? Verás, si te has creado un perfil en Linkedin y te buscas con tu nombre y dos apellidos en Google, lo primero que va a aparecer de ti es tu perfil de Linkedin, gracias al posicionamiento orgánico que la red profesional tiene en el buscador, así que, imagina la importancia, no solamente de tenerlo, sino de tenerlo bien. Existe actualmente muchísima información y mentores que te pueden ayudar. Es también uno de los servicios que yo ofrezco, por si decides dar el paso adelante.

  1. Se creativo en el diseño de tus estrategias de búsqueda de empleo.

No exagero si te digo que el 95% de las personas que buscan trabajo que contratan mis servicios como mentora o entrenadora laboral, sólo emplean una estrategia, la de aplicar a ofertas y en un solo portal.

Sí, buscar trabajo es un trabajo en si mismo y requiere de metodología, de fijar objetivos, de diseñar una estrategia y definir un plan de acción, además de tomar la decisión de ser disciplinado y armarse de paciencia.

Cada profesional es un mundo aparte y por eso también la estrategia ha de modificarse según la posición o posiciones a las que se pretenda aspirar.

La frustración suele llegar cuando se obtienen siempre los mismos resultados, que suele ser, el rechazo de tu candidatura o el silencio más absoluto, pero te aseguro que cada vez que acompaño a personas en este camino, de lo que se dan cuenta es de que no estaban haciendo todo lo que podían, y es un gran descubrimiento, no lo dudes.

  1. Entrénate en el arte de trabajar y gestionar tu red de contactos

Según un informe elaborado por Lee Hecht Harrison, división del Grupo Adecco, el 75% de las ofertas de empleo, no se publican, en lo que se conoce como el mercado oculto de empleo. Las empresas cubren esas vacantes gracias a sus propias fuentes de reclutamiento, bases de datos o a través de las referencias de conocidos.

De ese modo, se ahorran el presupuesto de externalizar o llevar a cabo un proceso de selección y que se sepan detalles de su estrategia.

Y ese es uno de los principales motivos por los que es tan importante crear, gestionar, cuidar y alimentar nuestra red de contactos. Pero para ello, es preciso que sepas que el Networking es un arte y como todo arte, requiere dedicación, compromiso, entrega, y por supuesto saber que es una carrera de fondo, donde no vale eso de que “ahora os necesito y os pido ayuda”. Así no funciona. Tenlo muy en cuenta. 

10.

Entrevista de trabajo. Prepáratela, ensaya.

Como verás, he puesto un link en el encabezado de este punto, porque es uno de los servicios de mentoring que ofrezco y que más éxito tiene: el Role Play de entrevista de trabajo.

Hasta ahora, muchos de nosotros hemos tenido una media de 3 o 4 trabajos a lo largo de nuestra vida. Te sorprendería la de personas a las que entreno que sólo han pasado por un proceso de selección o se han enfrentado a una sola entrevista de trabajo.

Todo eso va a cambiar y saber enfrentarse a una entrevista, llegar a ella sintiéndote seguro o segura, confiado o confiada, sabiendo exactamente a lo que vas, teniendo integrado tu discurso, conociendo aquellas preguntas que probablemente te harán y haberlas preparado, ofrece una clara ventaja a las personas que lo han realizado.

No obstante, yo siempre les digo que la mejor entrevista de trabajo siempre la harás cuanto mejor te conozcas, porque ahí, puede que el reclutador no te escoja, y es que, en la decisión final, intervienen múltiples factores que no siempre tienen que ver contigo, pero ese técnico o técnica de selección, sabrán, al terminarla, que no se quedan contigo, pero que sabes quién eres y lo que quieres.

Y de eso se trata, ¿no?

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