Repasando las newsletters anteriores, me doy cuenta de que hemos hablado de transiciones, de emociones de una persona que se quiere reinventar y también en una de ellas, abordaba algunas recomendaciones para abordar emocionalmente el final de una etapa profesional y mencionaba como punto indispensable la gestión del duelo, enumerando sus fases, pero no me detuve ni profundicé en ello.

Ahora, si me lo permitís, y debido a la importancia que tiene en sí misma esta recomendación, voy a dedicar este número a hablarte con más detalle de este tema, ya que considero que es sumamente importante.

Me doy cuenta de que un buen número de personas asocian exclusivamente el duelo con la pérdida de un ser querido, pero todas y cada una de sus fases son absolutamente aplicables a otras pérdidas (una relación de pareja, una amistad, una mudanza, un cambio de nacionalidad, y por supuesto, también un trabajo)

Entonces sí, resulta que un duelo, nos habla de una pérdida, en este caso no personal, pero sí de una situación, de un medio para mantener equilibrados otros aspectos indispensables de tu vida, de una rutina, de unos hábitos, de unas relaciones personales, etc.

Aunque en este caso, voy a referirme sobre todo al duelo de las personas que han salido de un trabajo sin pedirlo ni desearlo, es posible que las que habéis tomado la decisión de abandonar vuestro puesto o vuestra empresa, también experimentéis algunas o todas estas fases en algún momento, porque no deja de ser una pérdida.

Creo que es importante recordarte las fases del duelo para que entiendas que no eres ningún bicho raro si vas alternándolas, pasando por todas ellas a la vez, o adelantando y retrocediendo con la sensación de no avanzar:

  1. NEGACIÓN. Es muy común pensar en un principio que se trata de una pesadilla de la que nos van a despertar al día siguiente, e incluso que nos van a llamar para decirnos que ha habido un error y que volvamos a incorporarnos.

En esta fase, es muy común querer seguir en contacto con personas que están dentro de la empresa, conocer información del día a día, de cambios, porque en realidad, está experimentando un shock y su respuesta natural es rechazarlo.

Es necesario tomar distancia porque cuanto antes se salga de esa fase, antes avanzaremos hacia la aceptación y nos pondremos a caminar.

  • IRA. La ira nos informa de que alguien ha traspasado nuestros límites, se ha vulnerado algo que es importante para nosotros o también nos habla de un impedimento.

En este caso, alguien ha tomado una decisión por nosotros nada más y nada menos que en el trabajo, que incide directamente en nuestra estabilidad financiera y en todo lo demás.

“¿Por qué yo?” “¿Por qué a mí?” “No es justo” suelen ser frases muy recurrentes en esta fase. Cuidado además, porque, en esta fase y al hacernos estas preguntas, podemos estar dibujando una creencia del tipo: “No soy lo suficientemente bueno” y eso afecta directamente a nuestra autoestima. Te invito a leer un post que publiqué hace tiempo en mi blog titulado ¿Cómo saber mi nivel de autoestima?

  • NEGOCIACIÓN. Esta fase suele durar poco, ya que, la persona empieza a tomar consciencia con la realidad, a desvincularse de lo pasado y a darse cuenta de su presente y también a pensar en su futuro. Antes de iniciar la búsqueda, es recomendable que para ocupar el tiempo con el que ahora cuenta, que inicie alguna formación que le tenga ocupado u ocupada, aunque todavía no sea una formación que esté enfocada hacia su próximo empleo. Yo aquí suelo recomendar realizar formaciones gratuitas. Existen miles de opciones en Internet, con contenidos muy buenos, de gran calidad y sin demasiado coste. También es importante que se cuide por dentro y por fuera, su salud desde todas las dimensiones, que se mantenga activo tanto física como intelectualmente.
  • DEPRESIÓN. Entendiéndola como respuesta adaptativa y como parte indispensable del proceso de duelo. Hemos tenido una pérdida y lo sano y saludable es llorarla, permitiendo a la emoción de la tristeza que se exprese con total naturalidad. También en esta fase afloran miedos, incertidumbres y es muy común sentirse más irascible de lo normal además de correr el riesgo de caer en el pozo del victimismo. En ocasiones, puede que la persona necesite la ayuda de algún profesional. Si es así, yo siempre recomiendo ser honesto con uno mismo y no tener ningún miedo a hacerlo, porque para eso están, para aliviarnos el camino.
  • ACEPTACIÓN. Aceptar la nueva situación también significa sanar la relación que hemos tenido con la empresa, asumir la nueva realidad y tomar una actitud de optimismo, visualizando oportunidades, proyectos, siendo capaz de ilusionarse con ellos. Además, en esta etapa, ya somos capaces de mirar atrás sin ningún sentimiento de rencor, sino de agradecimiento, reconociendo todo lo que nos ha aportado esa experiencia a nivel de aprendizaje y deseando aplicarlo en próximos proyectos.

Es muy importante que estemos en la fase de aceptación real cuando iniciemos nuestro proceso de búsqueda laboral, de manera que lo proyectemos en las entrevistas de trabajo.

De todos modos, como siempre, ya sabes, yo siempre estaré para ti si lo necesitas #TeEscucho #SiQuieroReinventarme

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