¿Acabas de cumplir los 40 y desde hace ya algún tiempo te sorprendes demasiadas veces a ti mism@ pensando que a lo mejor estás desperdiciando tu vida trabajando en algo que no te gusta?;  ¿Superas la barrera de los 40 años, acabas de quedarte en el paro y no sabes por dónde empezar?;  ¿Sientes que ha llegado el momento de dedicarte a lo que realmente te gusta pero el miedo te paraliza y bloquea con creencias limitantes del tipo “ya soy demasiado mayor para cambiar de profesión” o “ya es muy tarde, he perdido ese tren”?

Bien, pues antes de nada, quiero que sepas que, pensar en cambiar de trabajo a los 40 o después de ellos, no es ninguna rareza, ni ningún fracaso, sino algo mucho más común de lo que quizás ahora puedes pensar. NO ESTÁS SOL@.  Yo soy uno de esos “casos” (te dejo este artículo en el que comparto mi experiencia)

Según la psicóloga y coach Natalia Tabak “La crisis vocacional en la mediana edad es un periodo en el que las personas se suelen replantear su lugar en el mundo y se cuestionan qué han logrado hasta ahora y que se propondrán lograr en el futuro», continúa Tabak, «Es en esta etapa cuando algunos se atreven a dar un espacio a sus deseos e inquietudes laborales postergadas».

“El adolescente que toma una decisión de carrera a los 18 no tiene nada que perder. El adulto, en cambio, siente la presión de, muchas veces, tener que mantener una familia, pagar deudas y –básicamente– sostener su nivel de vida. El adulto que quiere cambiar de carrera está sometido a la presión de mantener un cierto nivel de vida alcanzado y de ser exitoso

Cambiar de carrera en la edad adulta es un salto al vacío. Y los saltos al vacío siempre dan un poco de vértigo”.

Pero a pesar de ese vértigo, de ese miedo y de esa ansiedad que en definitiva se produce por adelantarnos a un futuro que nosotros mismos estamos proyectando sin tener la seguridad absoluta de que vaya a ocurrir, seguro  que compartes conmigo que, precisamente a partir de los 40, tu experiencia laboral te ha servido, y mucho, al menos para distinguir lo que no te gusta de lo que te apasiona, a ser más selectivo y a saber darle importancia a lo que de verdad la tiene, ¿a que sí?

Tanto si estás en un trabajo estable que ya no te llena ni motiva en absoluto, como si te encuentras en una situación de desempleo, algo compartís, y es que, queréis, deseáis, anheláis, soñáis con la idea de cambiar de trabajo a los 40, pero quizás os haga falta ese empujoncito para abandonar vuestra zona de confort.

Recupero aquí una frase de Paulo Cohelo que me viene genial para este post: «el barco está más seguro cuando está en el puerto, pero no es para eso que se construyeron los barcos

Me gustaría compartir contigo, te encuentres en la situación que te encuentres, unos consejos / recomendaciones /ideas / opciones, o como quieras entenderlo, que a lo mejor te pueden ayudar, o al menos servir de reflexión. Son pinceladas de mi propio lienzo, del que yo estoy empezando a pintar a mis 45 años, con los colores de mi ilusión y mi pasión recientemente descubierta: la comunicación con las personas a través del coaching, la inteligencia emocional y la pnl.

  1. Despréndete de creencias limitantes y confía en ti mismo y en la vida

En tu decisión de cambiar de trabajo a los 40, las frases del tipo “Ya soy demasiado mayor”, “Ya es demasiado tarde” “No creo que me vayan a contratar en esta profesión sin experiencia”, son tus mayores obstáculos, las barreras y las excusas que tú mismo te pones para quedarte en tu zona de confort y no arriesgarte. Piensa una cosa, ¿y si no fueras demasiado mayor, ni fuera demasiado tarde, y si te contrataran en lo que te gusta a pesar de tu inexperiencia pero les hubieses contagiado verdaderamente tu pasión? ¿No crees que si decides dedicarte a lo que verdaderamente te gusta, lo vas a hacer tan bien que te vas a convertir en el mejor? ¿Conoces a alguien que haga mal algo que le encanta hacer?

  1. Diseña tu propio DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades)

Una estupenda manera de visualizar quién eres, a nivel tanto personal como profesional, es utilizar una herramienta muy común en el mundo empresarial, sobre todo en los departamentos de marketing. Se trata de diseñar tu propia cuadrícula y desde luego, poner el foco en tus fortalezas y tus oportunidades. Es muy probable que cuando lo hagas y si eres sincero contigo mismo descubras que a lo largo de todos estos años de carrera profesional, te ha tocado realizar algunas tareas que sin corresponder exactamente a tus funciones, disfrutabas haciéndolas y resulta que además, eras muy buen@. Eso  es lo que debes potenciar, sobre todo para abrir el mapa de tus posibilidades laborales y clarificar hacia dónde te gustaría dirigirte a partir de ahora para cambiar de trabajo a los 40.

  1. Analiza el sector, investiga, estudia las tendencias

El mundo laboral, y más con la transformación digital y la revolución tecnológica, están modificando también los perfiles y las profesiones. Es importante que, aunque eso tampoco debería limitarte, sí es bueno que lo tengas en cuenta para flexibilizarte y adaptarte a esa demanda, de tal modo que ambas puedan encajar.

  1. Cultiva la paciencia y la automotivación

Este proceso de transformación y reinvención llevará su tiempo y lo más importante es que mantengas la ilusión y la calma. Según añade Tabak “»La nueva ocupación puede comenzar como una actividad extracurricular o un pasatiempo, conservando el trabajo anterior, hasta convertirse en una nueva ocupación que genere ingresos.

También puede darse que el cambio no sea del 100% y que uno termine encontrando una variante, más acorde a los nuevos deseos y expectativas, dentro de la profesión actual o como complemento de esta nueva etapa». “La reorientación vocacional tiene que ver con replantearse el camino recorrido, tomar lo positivo de cada experiencia, redefinir el perfil profesional y empezar a prestar más atención a lo que cada uno desea, más que a los mandatos y presiones sociales.

«El gran desafío es dedicarle tiempo al autoconocimiento y armar nuestra propia caja de herramientas compuesta por fortalezas, aptitudes, hobbies y deseos, que nos van va a permitir conectarnos con lo que realmente nos apasiona», concluye Tabak.

  1. Fórmate todo lo que puedas

Es estupendo que por fin tengas claro a qué te quieres dedicar profesionalmente hablando a partir de los 40. Te embarga la alegría de haberlo descubierto y eso es lo mejor que te puede pasar porque a partir de ahora te vas a enfocar en formarte, en alimentarte cada día a través de cursos, conferencias, clases online, libros o cualquier otro material que pase por tus manos.

No será ninguna obligación porque lo harás porque quieres y porque lo has elegido y la formación, sin duda, te acercará a tu objetivo, el de cambiar de trabajo a los 40.

  1. Amplía tu red de contactos y empieza a venderte

Es muy importante que también definas a qué público te quieres dirigir, quiénes son las personas que pueden ayudarte de manera directa o indirecta a realizar esa transformación laboral. Aprovecha entonces, todas las oportunidades para relacionarte con ellas, sal a la calle, apúntate a eventos, invita a contactos en linkedin e interactúa con ellos. El networking y la red de contactos, tanto personal como virtual se hacen muy necesarios para acercarte cada vez más al sector en el que te quieres mover.

Por cierto, es muy importante que le dediques tiempo a tu Curriculum, y a adaptarlo a las ofertas a las que te interese aplicar a partir de ahora. Fíjate bien en lo que están demandando y en lo que tú puedes ofrecerles y envíales un cv personalizado, ad hoc, mostrándoles tu interés y sobre todo los motivos por los que deben darle la oportunidad.

  1. La humildad es tu gran aliado

Cuando decides cambiar de trabajo a los 40 o dar un giro de 360º a tu vida profesional, debes ser consciente que eso supone también la aceptación de que, de algún modo, e independientemente de tu experiencia anterior, empiezas de 0 en algo, donde todo está por descubrir y por aprender.

Eso quiere decir que es necesaria una buena dosis de humildad, la suficiente para darte tiempo y volver a la rueda  de la experiencia en ese nuevo sector. En algunas ocasiones, algunas personas han simultaneado su trabajo, que le proporciona estabilidad y tranquilidad financiera, con su pasión, a la que se han dedicado de manera altruista, durante algún tiempo, el necesario para dominarle con maestría.

  1. El optimismo, la alegría, el sentido del humor y tu amor propio, los mejores compañeros de viaje

No voy a negarte que cambiar de trabajo con 40 años, en mi caso con 44, está siendo toda una aventura, en ocasiones complicada, pero te aseguro que la sensación es de lo más gratificante, porque es una decisión tomada desde la conciencia de que este cambio me acerca cada vez más a mi objetivo, el de trabajar en lo que más me gusta, el dedicarme a otras personas, a poder ayudarlas para que también consigan su objetivo.

Y esa sensación de haber tomado las riendas de mi vida, de haber decidido realizar este cambio, me llena de alegría, pero confieso que sin una actitud positiva, optimista, sin sentido del humor y sin mucho amor propio y confianza en mí misma, no sería capaz de conseguirlo. Así que, ¡A quererse mucho y a perseguir y conseguir lo que te propongas!

 

Te dejo también algunos enlaces a artículos que pueden acompañar  y ampliar esta información:

 

https://elpais.com

https://www.mundopsicologos.com

https://www.orientacionparaelempleo.com

 

POR MAYTE GARCÍA CANEIRO